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Buñuelos de bacalao

Las buñuelos de bacalao son un plato clásico de la cocina portuguesa, pero también se suelen hacer mucho en nuestro país. La clave para hacer unos buenos buñuelos es freírlos a la temperatura adecuada. El aceite no tiene que estar frío ni muy caliente, pues el resultado en los dos casos es desastroso.

Estos buñuelos se hacen con patata, pero también se pueden hacer con masa de buñuelos. También se pueden utilizar otros pescados blancos, como la merluza o el rodaballo.

Buñuelos de bacalao

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Ingredientes:

  • 450 g de filetes de bacalao fresco
  • 1 y 1/2 patatas medianas
  • 1/2 cebolla pequeña finamente picada
  • 2 dientes de ajo pequeños
  • 1 cucharadita de tomillo fresco
  • 3 cucharadas de perejil fresco finamente picado
  • una pizca de sal
  • una pizca de nuez moscada
  • 2 huevos (las claras de huevo separadas de las yemas de huevo)
  • Suficiente aceite para cubrir la mitad de los buñuelos

Procedimiento:

Se lavan los filetes de bacalao y se le quita la piel. Se desmenuza el bacalao con ayuda de un tenedor y se rompe en pedacitos pequeños.

Se prepara una olla con abundante agua con sal para cocer las patatas. Se pelan las patatas y se pican en trozos no muy grandes. Una vez que estén tiernas (el proceso lleva aproximadamente 20 minutos) se escurre el agua y se machacan para hacer una pasta.

Se deja que la pasta de patatas enfríe por completo (se puede meter en el frigorífico para acelerar el proceso) antes de formar los buñuelos.

Mezcla el bacalao con la pasta de patatas, la cebolla bien picada, los ajos, el tomillo, el perejil y se le añade una pizca de sal y una pizca de nuez moscada. Con esta masa, se van formando pequeñas bolas. Se deja cada bola en el frigorífico durante 30 minutos para que se asiente.

Se preparan los huevos batidos en un plato, y se va pasando por huevo cada uno de los buñuelos.

Se prepara una sartén grande con suficiente aceite para que cubra la mitad de los buñuelos y se calienta a fuego medio. Si quieres saber si el aceite está caliente, pon un trozo de pan para ver si se fríe.

Es importante freír los buñuelos a una temperatura que no esté muy caliente ni muy fría, pues se nos quemarían por fuera y se quedarían crudos por dentro, o se empaparían de aceite y se abrirían.

Se fríen los buñuelos hasta que estén dorados por todos los lados y se sacan a un plato con papel de cocina para que eliminen el exceso.